jueves, 10 de septiembre de 2015

El cuerpo nos habla.


¿Por qué culturalmente se simboliza el amor con la representación gráfica de un corazón? Algún amargado con esta teoría del cuore sentimental, inventó aquella otra de las mariposas revoloteando en la panza. 

En mi caso, pareciera que el amor nace y se desarrolla allí. 

Te veo y mi estómago ruge; dejando al descubierto la ansiedad que fabricó en la dulce espera. Tu cercanía indefectiblemente genera una revolución en mi abdomen; me arriesgo a decir que las maripositas están haciendo allí alguna especie de reclamo, que al parecer pretenden que los de afuera nos demos por aludidos. 
Vos y yo. 
Y quien esté lo suficientemente cerca para escucharlas. 
Se mueven tanto, tantísimo. Qué debo admitir que me pongo incordiosa y espero con esta confesión, no hacerlas enojar aún más. 
Admito también que me avergüenza dejar al desnudo su bullicio. 
Parecen ser tantas allí, revoloteando, que mi estómago se ensancha como un tambor de tal dimensión que me deja saciada aún en ayunas. 

Da la sensación de estar padeciendo una terrible indigestión luego de un gran banquete, que fuerza a una de mis manos a presionar levemente por encima del ombligo, en un intento de calmar a la fiera. En algunas ocasiones, cuando las mariposas no se contentan con su revolución concentrada allí abajo, salen despedidas por mi boca, disfrazadas en un cómico hipo o alguna manifestación vaporosa que desearía lograr silenciar. 
Y si salen al exterior…y bueno, me sonrojo. 

Mientras tanto algo similar a un ardor transita desde el nudo mismo donde pareciera envolverse mi estómago hasta el punto exacto donde brotan las palabras, despabilando a algún interlocutor que las reciba del otro lado. 

Y hay algo más. 
Siento también un extraño sabor en mi paladar, en mis labios, en mi saliva. 
Un sabor amargo con tu compañía, que paradoja.

 Ansiedad, inflamación, hipo, pérdida del apetito, eructos, mal sabor de boca, acidez. 

El estómago arde cuando las emociones no logran salir. 
Y quedan apretadas allí, donde debieran manifestarse con lujuria. 

Ojalá pudiese disfrutar un gran banquete con vos y que ese sea el argumento de la indigestión padecida, ojalá las mariposas bailaran divertidas dentro mío  y dejaran de protestar por tanta incertidumbre. 


Es que es tu amor en pedacitos, en cómodas cuotas. 
Tu amor regulado, en porciones medidas. 
Tu amor a medias me indigesta, me quita el apetito, me deja un sabor amargo, una grieta agria en la garganta. 
Y así todo, porque el cuore interviene y se impone cual déspota, expongo mis entrañas una y otra vez a semejante revuelta. 

Hay una pugna irresoluble entre el corazón y el estomago, he aquí mi hallazgo. 

El cuerpo nos habla, hay que saber escucharlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ultima entrada:

ESTAMOS TRABAJANDO PARA OFRECERLES UN MEJOR SERVICIO.

Usted puede leer en: