El otro día, charlando con amigas salió el temita de Wanda - Icardi - La China que saturó a las redes con opinología de todo tipo.
Más allá del chisme y toda la parafernalia que envuelve a esa supuesta separación; el detrás de escena de tal espectáculo dejó al descubierto como siguen operando hoy en día, los micromachismos, los estereotipos de género, la subordinación de la mujer, en fin; el patriarcado.
Muchxs apuntando al mismo blanco, "lo puta y cagafamilia" que fue La China, por haber coqueteado con Icardi, un señor casado, exitoso, que como lo cuentan parece que inocentemente, tiró la piedra y escondió la mano.
Muchxs, avalando el discurso de Wanda, que no hace más que atornillar a la mujer; a todas las mujeres, en un lugar que ya no merecen ni quieren estar.
Hay memes que son pa' cagarse de risa, sí, pero también cumplen la función de reproducir la desigualdad de género, con la misma velocidad en que se reproducen las bacterias. Guarda, porque hay muchxs que se esconden tras el lenguaje inclusivo y desde ahí, dicen barbaridades.
Y así caigo en la cuenta de que aun no aprendimos un carajo. De que falta mucho, muchísimo por recorrer. De que estamos chipeados con estereotipos que determinan qué es ser una mujer, qué es ser un varón. Qué le corresponde al varón por ser varón y más todavia, qué le corresponde a la mujer, solo por el hecho de ser mujer.
El estereotipo sirve para ocultar el sexismo, dijo muy bien Diana Maffía. El tipo cambia el cuerito, la mujer lava la ropa, el tipo hace el asado, la mujer hace la ensalada, el tipo juega al fútbol, la mujer va a pilates, el tipo va a la carnicería, la mujer compra los artículos de limpieza. El tipo quiere una Hilux, la mujer prefiere cualquier auto que sea chiquito. El tipo, maneja, la mujer ceba mate. El tipo es el profesional, la mujer, la secretaria.
¿Cuánto de lo cotidiano hacemos desde el estereotipo? ¿Cuántas cosas dejamos de hacer por creer que no es lo que tenemos asignado?.
El otro día en la escuela me contaron de unos dibujitos que le transmiten a todxs les niñes televidentes, que los nenes son carnívoros y las nenas, herbívoras. Después nos preguntamos de donde viene eso del aplauso para el asador.
Qué carajo.
Y seguimos.
La mujer es la romántica, el tipo el pajero. El tipo anda en cuero, la mujer debe disimular los pezones hasta cuando está amamantando; el tipo mea en la calle si le pinta, la mujer tiene que aguantarséla; el tipo escabia birra, la mujer se toma un trago; el tipo escupe el garso, la mujer se lo tiene que tragar, porque en ella queda feo, desprolijo, guarro.
¿Por qué no le ponemos la misma pasión argentina a un Mundial de fútbol femenino?¿Por qué naturalizamos que los colores y los olores tienen género? ¿Se dieron cuenta que le metieron el rosa hasta a la gillete? ¿Acaso eso haría que unx se afeite como mujer?
Pongámonos preguntones como los chicxs.
Por qué, por qué, por qué.
Cuando era adolescente, recibí todo tipo de opiniones que nunca pedí. Te sentás como varón, caminás como varón, te vestís como varón, gesticulás como varón. Te creció el bigote, no te crecieron las tetas.
Una vez, una docente de secundaria me preguntó si yo usaba la campera con el cierre hasta la altura del pecho, para aparentar que tenía más tetas. Una docente, sí.
Otra vuelta, en un boliche, un flaco me dijo que me dejara el pelo largo, que los tipos nos prefieren así.
Qué carajo, de vuelta.
Muchas veces, me dijeron pibe, muchacho, flaquito, simplemente porque tenía el pelo corto. Y yo me ofendía. Y más me ofendía al darme cuenta que con mi enojo, no hacía más que reforzar el estereotipo del que yo misma estaba intentando escapar.
Me explota la cabeza.
Y ni hablemos de los estereotipos ligados a la orientación sexual. "No se nota que sos torta; no parece gay". ¿Acaso hay una manera de serlo?
Ay por favor, me desespeeeera.
Basta.
No busco con esto señalar a nadie en particular.
El todo es más que la suma de las partes. Posiblemente todxs en algún punto, colaboramos en sostener tamaña estructura, que (por suerte) cada tanto también hacemos tambalear. Me parece un lindo ejercicio pensar en qué actos cotidianos, chiquititos, que parecen insignificantes, todavía funcionamos bajo la lógica del patriarcado ¿Cuántas cosas decimos y hacemos que refuerzan estos estereotipos, que se sostienen con fuerza pero sin fundamento alguno?
Me encantaría que llegué el día en que el mundo se descontrole un poquito y sea Wanda la que "caga" a Icardi, por coquetear con La China. Y más aun, que nadie opine al respecto.
Me encantaría, pero para eso, hay que seguir trabajando.
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