Hace casi dos años que vivo en las sierras y recién ahora me vengo a enterar que a una cuadra de casa hay una calle plana, sin lomas ni pozos ni piedras, como suelo decir ‘’con lo que extraño pedalear derecho’’.
El domingo a la tarde salí decidida a ver hasta donde me llevaba, dejando que el tiempo se cuente en canciones. Era un día gris, de esos que hay que encontrarles la vuelta. Y cuando sentís estar en el limbo, en ese punto donde no sabes muy bien qué camino tomar, pedalear sin rumbo paradojicamente es una buena opción.
Será por la misma inercia de ir hacia adelante.
No tenes idea para donde salir, pero nada te detiene.
Hacia tanto que no pedaleaba sin parar que en un momento mis piernas parecían moverse con independencia del resto de mi cuerpo. De yapa la calle era circular y daba la impresión de no terminar nunca. Me cruce unos caballos y justo asomó un rayo de sol que combinaba perfecto con la canción que estaba escuchando.
De pronto me vi pedaleando en el medio del campo moviéndome al ritmo de la lambada. Y sonreí, sin dejar de avanzar por esa calle desolada que empezaba a parecerse a un espiral. Hay cierto vértigo cuando se encuentran la soledad y la incertidumbre.
Todo eso pensaba mientras me adentraba cada vez más, aunque ya barajando la idea de elegir un punto de retorno.
Habran pasado unas diez canciones, una casa a lo lejos digna de una peli de terror y algún que otro roedor, cuando vi un cartel a lo lejos y dije ‘’bueno, sigo hasta ahi y pego la vuelta’’. De paso tenía una referencia clara en caso de retomar ese camino en otro momento. Había visto algunas señalizaciones antes pero por algún motivo más cercano al azar que a la lógica, me detuve ahí.
El cartel era de una estancia.
¿Cómo se llamaba?
LA REALIDAD.
A mí, que me encanta la metáfora, en un momento donde tengo más preguntas que respuestas, este detalle casi literario no podía pasar desapercibido.
Volví, haciendo el mismo recorrido a la inversa, pensando en todo esto.
‘’Salir de casa sin rumbo claro, llegar a la realidad y pegar la vuelta’’.
Viste cuando le contas algo a alguien y te dice simplemente ‘’es la realidad’’.
Muchas veces significa que no podes hacer mas nada ahí.
Queda dejar de pelear contra los hechos.
Aceptar las cosas como son.
No pedirle peras al olmo.
El famoso e indiscutible: "Es lo que hay."
Y sí, tiene algo de resignación.
Pero no necesariamente en el sentido de derrota.
A veces es más bien una forma de libertad.
Como andar en bicicleta.
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| He aquí la evidencia. |

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