jueves, 12 de mayo de 2016

Sueñitos, sueños son.


Soñe que nos conocíamos, como si no te hubiese conocido ya.

Estábamos recostadas, vos a mi izquierda, yo a tu derecha, refugiándonos ante un otoño descortés, bajo unas mantas que no parecían ser ni tuyas ni mías. 
No estábamos solas, un mundo alrededor nos ofrecía un barullo que no pretendíamos atender. 
Soñé que nos hablábamos al oído, que sonreíamos ante cada asomo de complicidad. 
Que no nos quitábamos los ojos de encima, que deseaba tu boca bordeando la mía. 
El aire estaba viciado entre el humo del tabaco masivo y un sahumerio humedecido que no lo supo atenuar. 
Soñé que nos halagábamos, nos percibíamos, como si no nos hubiésemos percibido ya. Soñé, que poco a poco nos aproximábamos, tus pies enredaban los míos, las mantas sin dueño cubrían la prontitud de nuestro roce. 
Soñé que mi respiración se aligeraba mientras las voces anónimas de un fondo profuso se volvían imperceptibles detrás del susurro de tu voz. 
Soñé que tu mano derecha se posaba en mi vientre, recorriendo la superficie de mis entrañas, explorando con picardía la hondura de mi ombligo. 
Soñé que nos gustábamos, nos seducíamos. 
Soñé que la muchedumbre se perdía en el humo viciado, las mantas sin dueño cubrían tu descenso desde el espasmo de mi abdomen inquieto. 
Soñé tu mano derecha, tus uñas de rojo desabrochándome el primer botón. 
Soñé tus dedos, resbalando de uno a uno, adentrándose lento para volver a salir. Adentrándose y volviendo a salir. 
Soñé mi boca traviesa mordiendo tu hombro en un gesto de gratitud. 
Soñé que respirábamos al unísono, 
el aire era humo, 
la muchedumbre etérea, 
tu mano un frenesí, 
mi voz un gemido. 
Soñé que despertaba a pulso acelerado, mi cuerpo entero sudando un orgasmo dormido. Soñé que sonreía, aun despertándome, 
aun sudando, 
soñé que sonreía, gustosa de haberte conocido. 
Como si no te hubiese conocido ya.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ultima entrada:

ESTAMOS TRABAJANDO PARA OFRECERLES UN MEJOR SERVICIO.

Usted puede leer en: