"Los ansiosos"
Amantes de los cortos cinematográficos, el café instantáneo y los viajes relámpago.
Los ansiosos están en todos lados, sin estar en ninguno.
Caminan con nerviosismo, se tocan continuamente la cabeza, muerden sus uñas, arquean la espalda unas cuantas veces al día.
Son proclives al colon irritable y/o gastritis nerviosa.
Y la mayoría son migrañosos por naturaleza.
Pueden encontrarlos mayormente en los comienzos de algún curso, terciario y/o carrera universitaria, pero rara vez al concluir los mismos, dada su dificultad para finalizar las metas que emprenden.
Creadores de la nicotina, el te de tilo y el plástico de burbujas, los ansiosos tienen grandes dificultades a la hora de afrontar vínculos amorosos.
Testimonios aseguran que al mes de conocerse, el ansioso espera casarse y tener hijos para saber si finalmente habrá de divorciarse.
El ansioso quiere algo y lo quiere ya.
No tolera los tiempos de espera, ni los tiempos muertos, ni el tiempo en si mismo.
Quiere ir por delante de los hechos, verse viejo antes de envejecer.
El ansioso tiene los pies en el presente pero los ojos puestos en el futuro.
Almuerza pensando en la cena, estudia pensando en recibirse,
trabaja pensando en jubilarse, viaja pensando en las próximas vacaciones.
El ansioso sufre. Vive aprisionado entre la espera de lo que vendrá y la nostalgia de lo que se fue. Por ejemplo, el ansioso lee una novela salteándose paginas, por su afán irrefrenable de llegar al final.
Y finalmente se amarga, porque la misma concluyo demasiado pronto.
En la era del rapipago y el homebanking, el fast food, las entradas anticipadas, la sopa quick y los cursos acelerados, el mate listo, ahora12, las prepagas, las prepizzas y las precocidas, el speed, las rapiditas, el llame ya o envie un mensaje al 2020, rápida acción, la pava eléctrica, multimedia, Wikipedia, google Chrome, el 3D, el 3G, PS4, Android, la naranja mecánica y el queso fundido, es difícil sino imposible; no andar apurado, moviéndose con nerviosismo, tocándose continuamente la cabeza, mordiéndose las uñas.
Es difícil pues, no ser un ansioso.
Piénselo un momento.
¿Cómo vive?
¿Disfruta su almuerzo, su carrera, su trabajo, sus vacaciones, su novela sin pensar en la cena, el título, la jubilación, el próximo viaje, el final?
Piénselo.
Si cree que puede ser un ansioso, mírese al espejo, baje su ritmo cardíaco y empiece a disfrutar de la vida.
No sea pelotudo.
Que la vida es una sola y si vive salteándose paginas,
la misma concluye demasiado pronto.

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