En esta conferencia dejare de lado el tono clownesco con el que hable hace un tiempo acerca de los ansiosos o los nómade mentales, para referirme a otra clase de sujetos, también extensa en nuestra sociedad, para desgracia de quienes alguna vez los han padecido. Hoy voy a hablarles de los psicópatas encantadores, conocidos también como perversos morales.
Me arriesgo a decir, que el común de la gente no sabe exactamente que es un psicópata. En muchos casos, pueden representarse a estos sujetos a partir del perfil que les sugiere alguna que otra película, donde el mismo esta magnificado, sobredimensionado y tergiversado. Razón por la cual, muchos quizás asemejan inmediatamente al psicópata con un asesino serial o un tipo que comete aberraciones sexuales sin ningún miramiento por el sufrimiento de su víctima. La psicopatía comprende un abanico amplísimo de características, que no necesariamente se dan en igual medida en cada uno de los psicópatas.
Lo que quiero decir con esto es que el psicópata no necesariamente es un asesino en serie ni deja rastros tangibles de su accionar. Desafortunadamente, los psicópatas están por todos lados y pocos son los que logran detectarlos. Seguro te cruzaste alguno en el laburo, en la facultad o en el barrio. O mantuviste una relación de pareja, tuviste sexo casual o por algún tiempo lo consideraste un gran amigo. Y aseguraría tambien que para ser político es condición sine qua non, portar el título de psicopatía. De este tipo de psicopatía, la solapada, la que no deja evidencia física en la victima.
Pretendo con esta conferencia que se retiren de aquí, con una especie de detector para desenmascarar a estos sujetos, que estén duchos en la materia para hacer sonar la alarma y salir corriendo, antes que sea demasiado tarde.
Entonces, lo que caracteriza a estos psicópatas es que ejercen una violencia solapada, silenciosa si se quiere. Aquí no corre sangre, pero pueden correr lagrimas si la victima no se aviva antes que el agresor le carcoma su condición de ser.
El psicópata tiene una extrañísima habilidad para decir lo que el otro quiere escuchar, en el preciso momento en que necesita escucharlo. Por ende, cuentan con la habilidad tambien, de detectar a los mas vulnerables.
El psicópata tiene una extrañísima habilidad para decir lo que el otro quiere escuchar, en el preciso momento en que necesita escucharlo. Por ende, cuentan con la habilidad tambien, de detectar a los mas vulnerables.
El psicópata anda luciendo por la vida un carisma que muchos admiran y le adulan. Manifiesta una empatía que no tiene, una labia envidiable para convencer a cualquier interlocutor. Es asi como este psicópata paradójicamente está rodeado de amigos, es aquel tipo o aquella mina a la que pocos podrían atribuirle algún rasgo de inmoralidad.
Suele suceder además, que gracias a su excedido narcisismo no encuentran grandes obstáculos a la hora de concretar sus objetivos; cuentan con varios títulos o ejercen una profesión en la que alcanzan una posición distinguida, lo cual les confiere cierto reconocimiento. Se llenan de cursos, posgrados y doctorados inflándose de estima y vanidad.
La gente los quiere, los respeta, los admira.
La gran mayoría compra el paquete que venden, sin siquiera permitirse el beneficio de la duda.
Sucede en muchos casos que sus rasgos psicopáticos se engrandecen cuando intentan un vinculo amoroso, si asi puede llamársele a los fines de esta presentación.
Es ahí donde es posible que al psicópata se le escape la tortuga y es ahí, entonces, donde uno debe estar mas alerta.
El psicópata seduce, envuelve, encanta al vulnerable que se le cruza en su camino.
Es una hiedra que va trepando con sagacidad vaya a saber uno con que objetivo.
Al principio la victima cae, rendida a sus pies.
Cautivado por la oferta del psicópata, pierde toda posibilidad de criterio y raciocinio. Entrega su corazón, sin condiciones.
Y acá es donde el psicópata simbólicamente se apodera del arma y aprieta el gatillo.
Acá el psicópata dispara con su discurso, con sus silencios interminables, destroza a su victima con puntos suspensivos y contradicciones.
No da puntada sin hilo cuando ofrece y cuando demanda.
Descalifica, desautoriza, subestima una y otra vez cada paso de aquel iluso que entrego su corazón.
No hay nada que parezca conformar o alegrar al psicópata, no hay ningún gesto que lo conmueva.
El psicópata no ama, no agradece, no se responsabiliza jamas por las consecuencias de sus actos. Asimismo no tiene culpa ni mero arrepentimiento por el daño que provoca. Aunque muchas veces, el papel les salga divino y la víctima se trague de lleno sus disculpas.
Este calvario dura lo que dure la tolerancia del vulnerable.
A veces sucede que la víctima se informa, da cuenta de que la persona que tanto mal le inflige no va a modificar su posición por mas promesas que haya acumulado, por lo que decide preservarse y hacerse a un lado.
Otras tantas, desafortunadamente esto no sucede.
La victima queda entrampada en este círculo vicioso donde parece haber abandonado hoy y para siempre, su dignidad.
Esto no es joda, podrán ratificarlo quienes alguna vez lo han padecido. Por lo general basta con quitarle la careta a uno o dos de estos personajes, para no caer nunca más en sus garras. Porque aunque los rasgos puedan modificarse de un psicópata a otro, la esencia es la misma para todos.
A modo de cierre, me parece oportuno aclarar que, aunque hayan sido científicamente estudiados, encuentren su lugar en las distintas actualizaciones del DSM y se les dedique investigaciones de diversa índole, estos sujetos merecen ser llamados como son, vulgarmente hablando; malos. Actúan con maldad.
Habita en ellos una inclinación a hacer el mal, por mas que se vistan con ropas de colores, por mas que se sumerjan en la filosofía budista, por mas que te vendan un buzón.
A estar atentos, los psicópatas están por todos lados y hay que quitarles la careta.
No sea cosa que te pillen desprevenido.
Muy buena descripción.
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