viernes, 9 de agosto de 2024

DE UN DIA A LA VEZ.

De un día a la vez, me dijo ayer una amiga. Cuando de un soplo se te viene abajo el castillito que creías tener construido, esa expresión tan simple cobra la fuerza de un mantra, que se repite al compás de las agujas del reloj.

Día a día,

minuto a minuto,

segundo a segundo.

Como los pasitos de un bebe, que aprende a caminar, a prueba y error, cayendo y levantándose, una y otra vez, hasta que un día logra pisar firme y avanza sin tropiezos.

Cuando irrumpe el dolor sin tocar la puerta, parece que no se va a ir nunca, que vino para quedarse, instalándose comodamente en el medio del pecho.

Pero no, aunque parezca duro de domar, el dolor en algún momento, se va.

Y para que se vaya, hay que dejarlo salir.

Es el momento en que pequeñas cosas como tomarse un mate mirando la nada, caminar sin rumbo o perderse en un libro se vuelven gigantes, porque distraerse en medio del bajón es hacerle Pito Catalán al dolor.

El Indio decía, "se que voy a perder un poco de tiempo y tirar con lo que hay".

Yo agrego que con lo que hay, mas que perder el tiempo, terminamos ganándolo.



De un día, a la vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Ultima entrada:

ESTAMOS TRABAJANDO PARA OFRECERLES UN MEJOR SERVICIO.

Usted puede leer en: