¿Será porque vivimos el presente en estado de falta?
No voy a aburrirlos con toda la teoría de Lacan, porque no la sé, pero hay algo clarito que dice respecto a la falta; que es el motor del deseo. Es verdad, ahí le damos la derecha, eso que no tenemos, nos pone en movimiento, nos corre de la inercia. Dejando de lado las presiones, podríamos decir que sí, que sin dudas somos todos deseantes. Para donde mires, estamos todos corriendo atrás de una zanahoria; todos en una, dirían los pibes. Ahora bien, es raro cruzarse a alguien que te salude y te diga, acá estoy feliz de la vida, persiguiendo mi deseo; más frecuente quizas es que diga acá estoy, exhausto, buscando lo que me falta.
No por nada se recetan tanto los ansioliticos y los antidepresivos.
En general solemos mirar el vaso medio vacío, vivimos en un constante estado de insatisfacción. Y de yapa, agotamiento.
Por eso quizás nos cuesta tanto detenernos en el presente, respirar el momento, como dice Calle 13. Y por eso quizás también es que solemos valorar el pasado, cuando ya pasó; porque nos damos cuenta que finalmente conseguimos eso que estabamos buscando, sólo que ahora estamos buscando otra cosa y esta sí que parece inalcanzable.
Capaz es un poco atrevido, pero yo le cambiaría el concepto a Lacan, diría que sí, que la falta es el motor del deseo, pero también muchas veces es el palo en la rueda que nos impide disfrutar el presente.
No sé, a esta altura no creo que me de bola, pero quizás a alguno le sume mi aporte.
Con qué alguien detenga su marcha, estoy satisfecha.
Bueno, tal vez lo este en el futuro.
Frenemos de a ratos, que mientras corremos lo que se nos va;
es la vida.
PD.
Todavía sigo lavando los platos.
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